Cada fruta está construida con geometría, no dibujada a mano ni generada como imagen. Se pueden reimprimir a cualquier tamaño, con cualquier par de tintas, y cada tiro sale distinto.
Están ordenadas por cuánta gente pidió cada cosa en la encuesta. El jitomate va primero porque lo pidieron quince de treinta.
Una risográfica no mezcla colores: imprime una tinta por pasada. Cada fruta se reparte en dos capas, cada capa lleva su trama de puntos girada a otro ángulo, y al encimarse dan un tercer color. El papel no vuelve a entrar igual, así que las capas quedan corridas.