Patrones

Ocho tramas

Un patrón es lo más rentable que puede tener una marca chica: se manda imprimir una vez en papel o en cinta y convierte cualquier caja en algo que se reconoce de lejos, sin diseñar nada nuevo.

Los ocho empalman por los cuatro lados. Lo que se ve aquí abajo no es una imagen grande: es una loseta repitiéndose, así que si el empalme fallara se vería la costura.


Puestos en la cosa

Un patrón no se aprueba en un cuadrito. Se aprueba cuando está sobre el objeto, al tamaño que va a tener y con lo que le va encima.

EL BAMBINO
Bolsa de papel. El patrón chico y la etiqueta encima, que es lo único que hay que mandar imprimir aparte.
Papel de envolver, tono sobre tono. Una tinta, el rollo más barato que se puede pedir.
EL BAMBINO
Costado de la camioneta. A esta distancia el patrón chico desaparece, así que va el de escala equivocada.
Cinta de empaque. Es la pieza con mejor relación entre lo que cuesta y las veces que se ve.

Cómo se escoge

Por lo que cuesta la pasada

Cada tambor es una vuelta por la máquina. El de tono sobre tono usa uno; el de monigotes, tres. A tiro chico esa diferencia es la mitad del presupuesto.

Por la distancia a la que se ve

Lo que va en la mano aguanta motivo chico. Lo que se ve a diez metros necesita una sola pieza enorme y cortada.

Por lo que le va encima

Si arriba va texto, el patrón tiene que bajar de contraste o quedarse en puntos. Un patrón que compite con la información se quita.